lunes, 24 de febrero de 2014
Feliz cumpleaños
Ahora es Haizea la que se muere de lo mismo que tú, me dieron la noticia el día que cumplí cuatro décadas de vida. Tú tuviste tarde a tus hijos, yo aún no los tengo. Sólo estos dos pequeños que me han acompañado desde que empecé a dejar de soñar que era escritor. En algún momento a finales del siglo pasado debí decidir que soñar era para otros aunque me reservaba el derecho a decir que seguía soñando. En algún momento debí decidir que quería vivir una vida normal, sin estridencias.
Pues no sirvió de nada. Probablemente estoy más cerca de mi muerte que de mi nacimiento pero cada día que pasa algo dentro de mí sigue diciendo que aún estoy a tiempo de que lo que sueño y lo que vivo se entremezcle. Aún sigo sintiendo dolor y alegría con una intensidad que desgarra cada hora que estoy vivo. No estoy hecho para saber cómo va a ser mi vida el año que viene, el mes que viene.
Creo que nunca te hablé de Toron, un sacerdote de Yenom en el que te veo con un cariño que roza el infantilismo. Creo que le habrías cogido mucho cariño si hubieras podido leer Yenom una vez terminada. No será así pero en mi cabeza te veré haciéndolo y sé qué sabrás todo aquello que no digo pero implico.
Haizea se muere y sé que lo sabe porque me dice que siente mi cariño, que sabe que estoy haciendo lo imposible por que el tiempo que le queda lo viva siendo feliz. No puedo hacer nada más por ella y me arde el alma por ello. Tampoco pude hacerlo por ti. Es la mayor cura de humildad que jamás pude soñar. Sólo soy dueño de lo que hago con mi vida.Y da igual que sueñe, reze o haga. El agua de vuestras vidas se escurre entre mis dedos.
Me rodean tus libros en lo que fue tu despacho; ahora es mío y a ratos te lo usurpo y a otros nunca has existido.
Mentira. Sólo te lo usurpo. A ratos.
domingo, 12 de enero de 2014
Gracias
Hace poco más de dos meses que te besé la frente por última vez. Ya tenías los ojos cerrados para siempre pero quiero creer que aún me sentías. No hace mucho que aún daba por hecho que siempre estarías a mi lado, que me verías por fin salir adelante en la vida, que podrías jugar con tus nietos, que podría darte en tu vejez algo de lo mucho que me has dado a lo largo de toda tu vida. Me duele saber que la mayor preocupación que te acompañó las últimas décadas de tu vida fue darme ese algo que me permitiera salir adelante a pesar de mis problemas. Pero no. Te apagaste y te llevaste contigo esa pena.
Quisiera creer que existe un Más Allá desde el que puedes verme y darte cuenta de que algo debió salir bien. De que, de alguna manera, algo ha cambiado y, por primera vez en tantos años que me cuesta acordarme de cómo eran antes las cosas, mi cuerpo y mi mente están recuperándose. Nos caen ostias de todas partes, las cosas están muy jodidas y la situación es angustiosa. Y, sin embargo, sigo luchando por mis sueños desde hace casi dos meses.
Es ilógico creer que estas líneas te llegarán pero son las cosas ilógicas que he hecho en la vida las que más me han llenado. Gracias por luchar por mí todos estos años. Durante mucho tiempo sentí ser una profunda decepción para ti y ahora sé que jamás fue así.
Si hay un "otro lado" espérame, Papá. Si no lo hay, acompáñame el resto de mi existencia, hasta que yo también me apague.
miércoles, 1 de enero de 2014
La caja de galletas
Traveling Alone by Woods Of Ypres on Grooveshark
La historia se repite y el narrador se mete las manos en los bolsillos y murmura que sí, que las cosas van a cambiar y que se está quitando de no hacer nada.
Hace años también que yo me puse a prueba en otro blog para ver si era escritor o sólo un mierda con ínfulas de semimierda. Resultó que algo dentro de mí respondió con creces a mis mierdos y pude ver que, a pesar de todas las personas que me llenaban la cabeza de buenas intenciones, era en la vida escritor.
Eso sí, un escritor cuyo humano era bastante defectuoso. Un humano que desde pequeño se metió muchas ostias y recibió otras tantas y le sobraban piezas cuando trataba de repararse. Y que trató siempre de hacerlo por sí mismo.
En noviembre de 2013 ese humano tuvo ocho días para cuidar del árbol fuerte bajo cuya sombra creció y a quien quiso parecerse desde que era un retoño recién brotado. Luego tuvo dos para despedirse. Supo que era un arce.
En estos casi dos meses he sacado la caja de galletas en la que guardaba esas piezas y he vuelto a abrir mi cabeza. Duele y es difícil pero es imposible rendirme. He logrado encajar la mayoría. No he vuelto a guardar el resto. He vivido media vida siendo mitad persona, mitad miedo a no ser querido; añoro sentir que soy un hombre que mira algo en el horizonte que los demás no pueden ver.
Esta noche Oiron tiene otros sueños distintos.
martes, 26 de noviembre de 2013
Papá
También es cierto que nacemos para un día morir. Que la vida tal y como la conocemos no es más que el lapso entre dos momentos muy bien definidos. Y eso es así para todos los seres vivos que hemos sido. Toda persona que haya existido, o ha muerto, o morirá. Ninguna muerte es esencialmente especial.
Y eso le quita dramatismo a tu muerte, Papá. No me cabreo contigo ni con Dios ni con las circunstancias. No me pregunto por qué, no me obsesiono con las bifurcaciones que decidimos tomar, con aquello que ignoramos. Sé que estos días nos hemos despedido, que hemos dejado todos los cabos bien atados y que te hemos dicho desde un corazón desbordado de pena y amor que te podías ir, que no te preocuparas, que te queremos, que no tuvieras miedo. El viernes te estuve cuidando todo el día y pude acicalarte poco antes de que vinieran Mamá y Susana, ya te había bajado la fiebre. Llegaron. Nos dijiste con la voz quemada por la enfermedad y las medicinas que ya no querías vivir más. Señalaste la imagen de Jesús de la pared y dijiste que te llamaba.
Nos rompimos por dentro al escucharte. Sabíamos que era verdad. Te dimos todo nuestro apoyo, lo habíamos hablado. Las siguientes horas las atesoraremos hasta el fin de nuestros días.
No lloro por ti. Hasta el final fuiste un hombre bueno, un hombre coherente con sus ideas, con sus anhelos. Un hombre sencillo, humilde. Fuiste consciente de tus limitaciones y aún así hasta hace un par de meses luchabas por hacer del mundo un sitio mejor. No creo tener esa fuerza de espíritu que te acompañó toda tu vida pero no dejaré de imitarte.
Lloro porque ya no puedo disfrutar de ti, porque has dejado objetos y lugares impregnados de lo que has sido, de lo que eres. Lloro porque aunque rozo los cuarenta años vuelvo a ser un niño asustado que se ha soltado de la mano de su padre y se ha perdido. Pero esta vez sé que ya no volveré a sentir tus dedos entre los míos. Ya no estarás para tenderme una mano cuando tropiece y me haga daño.
Tu cuerpo ya no está pero los ecos de tu vida siguen vivos en cada uno de nosotros. Descansa en paz, Papá.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Venganza
Algún día se vengaría. Y por el momento sólo cogió unas ciruelas y se las pasó por la raja de su culo sudado antes de depositarlas en el cuenco.
lunes, 29 de abril de 2013
Frío
Cuando la noche venció a la mortecina luz se tumbó hecho un ovillo en el fondo de la cueva. Se imaginó dormido junto a una hoguera, tumbado sobre la hierba una tarde de verano, repatingado en el banco de una posada junto al hogar, con la tercera o cuarta jarra de vino caliente especiado caldeando su tripa.
Si no despertaba mañana, moriría feliz.
domingo, 28 de abril de 2013
Inflexión
En otras ocasiones el amanecer trae verdaderamente un cambio.
sábado, 27 de abril de 2013
Inutilidad
Desde las sombras, una noche más los demonios no se atrevían a salir: había un hombre de guardia.
Limbo
Nada podría ser más horrible.
Y, sin embargo, cuando aparecieron las voces, todo fue a peor.
jueves, 25 de abril de 2013
Creeping life
Incontables estaciones habían pasado desde la primera aurora de los Tar-Gornak, cuando el mundo era un paraíso de tierra bajo agua, de sombras y luces entretejiéndose en los manglares. Pastores de peces, músicos, chamanes, alfareros. Nunca guerreros.
Y la historia y los secretos de La Vida habían pasado de susurro en susurro entre generaciones hasta que un nuevo ser, blando, peludo, frágil, salió de las tierras secas del interior y comenzó a romperlo todo en busca de algo que no existía.
El aire olía a mar, a algas sobre la arena y espuma de sal. Los árboles clarearon y dieron paso al sonido de las olas y un cielo infinito desde el que las lunas dejaban caer su luz al mar.
Washed away
Estaba hasta los cojones de esa mierda de vida pero no sabía si quería otra. ¿Para qué? Siempre sería un mierda. El sol estaba ya demasiado alto y su tío estaría esperando con las mandíbulas apretadas a que llegara. Pero necesitaba darse un baño y quitarse algo de olor del cuerpo y de la ropa. Una jornada de trabajo bajo el sol consigo mismo sería insoportable.
El camino marcado por las roderas de los carros loma abajo le llevó al pequeño embarcadero de madera que hacía las veces de puerto comercial del pueblo. No era más que una plataforma de maderos de pino sin desbastar ni curtir que se adentraba desde la playa de piedras hacia el centro del río. Y era lo único que valía la pena cuando estaba sobrio. El ruido del agua y de las hojas de los árboles se comía la pena que no quería quitarse de encima y nadar y tumbarse sobre la grava bajo el sol era como estar feliz.
Se descalzó dando un par de patadas al aire y se metió tal cual en el río. Cuando le llegó el agua a la cintura se detuvo, cerró los ojos y aflojó la vejiga. Se dejó caer de espaldas con los brazos en cruz.
Bajo el agua siempre pensaba más de la cuenta y el pasado se hacía presente. Y dolía. Cerró los puños, se puso en pie y le arreó una ostia al agua. Echó a andar hacia la orilla donde el perrillo blanco le esperaba tumbado moviendo el rabo junto a sus zapatos.
martes, 23 de abril de 2013
O
lunes, 22 de abril de 2013
Hasta el final
sábado, 20 de abril de 2013
Un destello de Yenom (I)
Yenom / Fénix
Trató de volver a dormir pero era imposible. Lo único que podía sentir además de dolor era el zumbido de la sangre en sus oídos con cada latido. Al menos había tenido la cabeza la noche anterior para dejarse caer en un callejón, a salvo de los soles gemelos que caldeaban las mañanas de principios de verano.
En algún otro lugar de mi mente los últimos supervivientes de una civilización se sacrificaban para forjar a Némesis hecha acero.
Demasiado tiempo. Suficiente tiempo.
La fruta madura ha caído del árbol.
viernes, 19 de abril de 2013
Cagada
Ahora no es que estuviera con los ojos vendados en el paredón pero la directora y su tutor soltaban sapos y culebras y se estaba cagando de miedo. Y no se le ocurría qué decir a tanta insistencia por saber si era gilipollas o se había caído del tobogán cuando era pequeño o cosas que ya ni escuchaba.
Durante el cuarto día de expulsión, mientras estaba cagando en su casa, llegó a la conclusión de que el mundo estaba así de mal porque no se valoraba el ingenio ni el sentido del humor.
jueves, 18 de abril de 2013
Humano
Teotimia
Años de luchas contra otros hombres y contra los mismos dioses habían erosionado su personalidad hasta convertirla en puro acto de divinidad. Y durante eones el hombre que una vez fue había muerto, olvidado en una oscura leyenda que pasaba de boca en boca.
Pero no; no todo lo humano había desaparecido, y ahora resurgía con toda su grandiosidad. Ya no era feliz por lo que tenía sino infeliz por cuanto los demás dioses disfrutaban.
martes, 16 de abril de 2013
Ocaso
Pero él, un anciano viudo y sin hijos, toda una vida pescando y sobreviviendo. No le quedaba nada en el mundo, ni fuerzas para meter el bote en el agua y zarpar por última vez hacia la nada que era algo.